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Inside Out 2




Hace casi una década, Pixar nos llevó a un viaje inolvidable dentro de la mente de una niña llamada Riley con Inside Out. 


La película no solo nos hizo reír y llorar, sino que también nos recordó la complejidad y belleza de nuestras emociones en los albores de nuestras vidas. Ahora, con el lanzamiento de “Inside Out 2”, es imposible no sentir una mezcla de nostalgia y curiosidad.



Recuerdo claramente la primera vez que vi Inside Out. Era una tarde lluviosa y, como muchos, me refugié en el cine buscando un escape. Lo que encontré fue mucho más que entretenimiento; fue una reflexión profunda sobre la infancia, el crecimiento y la importancia de aceptar todas nuestras emociones, incluso las más difíciles. La representación de la tristeza, la alegría, el miedo, el disgusto y la ira como personajes tangibles resonó profundamente en mí y en las personas que coincidimos en aquella sala de cine, al unísono nos quebramos en llanto.


Inside Out 2 llega en un momento en que Pixar enfrenta críticas y desafíos. Algunos dicen que la magia de Pixar ha disminuido, que sus historias ya no tienen el mismo impacto emocional. Sin embargo, al ver esta secuela, no pude evitar sentir una conexión inmediata con los personajes que tanto amé. La película nos lleva de nuevo al mundo interior de Riley, ahora una adolescente enfrentando los altibajos de la pubertad. Nuevas emociones como la ansiedad y la envidia se unen al elenco, reflejando las complejidades adicionales que vienen con el crecimiento, no pude evitar recordar cuando me encontré en esa etapa de la vida.



Lo que hace que Inside Out 2 sea especial no es solo su animación impecable o su humor ingenioso, sino su capacidad para capturar la esencia de lo que significa ser humano. A través de los ojos de Riley, recordamos nuestras propias luchas y triunfos, nuestro propio camino de la niñez a la adolescencia. Nos invita a reflexionar sobre cómo hemos cambiado y crecido, y cómo nuestras emociones han moldeado quiénes somos hoy.


En un mundo que a menudo nos pide que ocultemos nuestras emociones, la peli nos recuerda que está bien sentir, tener miedo, estar triste o sentirse inseguro. Estas emociones son parte de la experiencia humana y nos ayudan a navegar por la vida. Al igual que la primera película, esta secuela nos ofrece una perspectiva valiosa y conmovedora sobre la importancia de abrazar todas y cada una de nuestras emociones, sin omisión.



Al salir del cine, me encontré reflexionando sobre mi propio viaje emocional, no solo es una película; es una carta de amor a nuestras emociones y a la complejidad de la vida misma.


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